GENERACIÓN DEL 98

Referencias
Una de las manifestaciones literarias más destacadas de España estuvo a cargo de la generación del 98. En esta sección conoceremos sus orígenes, características y principales autores.
Durante los reinados de Isabel II y Alfonso XII , el gobierno de España pasó a depender de los grandes terratenientes, quienes, para mantener o aumentar sus fortunas, no necesitaban exportar. Este hecho fundamental hará que España se desinterese del extranjero y el extranjero de España.
Desde 1812 España tenía un problema íntimo: la irreductible discrepancia entre unos ardorosos tradicionalistas que no saben ser actuales y unos progresistas fervientes que no aciertan a hacerse españoles. O sea, España no tenía dirección ni poder, ni idea de la situación verdadera: iba al fracaso total, político y económico, pero las masas no salían de su optimismo e inconsciencia.
El desastre nacional producido por la guerra contra Estados Unidos, a consecuencia de la cual perdió Cuba, Puerto Rico y Las Filipinas, puso en evidencia la trágica realidad de España e hizo renacer en el pueblo el anhelo de una regeneración nacional.
Al perder en 1898 sus últimas colonias, se crea un ambiente de desánimo, de pesimismo y de desmoralización, acorde con la trascendencia del momento: el fin del Imperio, ratificado por el Tratado de París, el 10 de diciembre de 1898. Es lo que en la literatura castiza de la época se llamará el desastre .
Las circunstancias de este desastre imponen una nueva vida, que abra los ojos al futuro y que los cierre al pasado. Se impone un examen de conciencia nacional, y esto es lo que va a realizar la generación del 98, sobre todo en prosa.
Hay preocupación por España y su esencia, por las causas de sus males, por las posibles soluciones, por el pasado y el destino histórico. Quizá la nota característica del 98 no es sólo la ocupación con dicho problema, que es compartida con otros grupos intelectuales, sino su peculiar actitud ante el mismo; consiste ésta en un esteticismo cargado de ideología (ABELLÁN, José Luis. Ob. cit. pág. 15.).
Una generación literaria es un grupo de escritores que, nacidos en fechas cercanas y movidos por un acontecimiento de su época, se enfrentan a los mismos problemas y reaccionan de modo semejante ante ellos.
La generación del 98 reúne la mayoría de requisitos fijados para la existencia de un movimiento generacional: sus miembros tienen edad parecida: una formación ideológica similar; convivencia en un mismo medio; manifestaciones colectivas coincidentes; un hecho histórico que condiciona a todos ellos; dirección de un guía generacional y analogía estilística.
Leopoldo Zea explica: “Los miembros de la generación del 98, a partir de un diagnóstico muy profundo de su país, intentaron acercar a España a la modernidad, a la razón, a la democracia, y al progreso económico, con un programa que en la época se denominó regeneración. Sin embargo, al momento de aceptar ese proyecto, comprendieron que la verdadera salvación se encontraba en la propia identidad, por lo que se propusieron rescatar la esencia de la hispanidad. Ése fue su principal conflicto: cambiar y no cambiar, en el sentido más profundo de la expresión. Intentaron ser otros, pero sin dejar de ser ellos mismos. Se propusieron aceptar los aspectos favorables de la modernidad, adaptándolos a lo que podemos denominar como su genética cultural, para recuperar el ser nacional [...] Los del 98 se imaginaron entre una España decadente y una Europa modernizada. Es desde esta posición que, con posturas ideológicas diversas, van considerando la situación de abrir e integrar a España o de mantenerla en ella misma. Progresivamente se refugiaron en el pasado hispánico, con lo cual el desarrollo económico y la modernización del país se transformó en un asunto de identidad. En la pregunta de si a partir de ésta se podría alcanzar el progreso, o si, por el contrario, era necesario imitar proyectos europeos” ( ZEA, Leopoldo. El 98 y su impacto en Latinoamérica. Fondo de Cultura Económica. México, 2001. Pág. 104.Zea manifiesta que los dos pilares de la concepción del mundo de la generación del 98 son: «por un lado, la constatación de una situación de crisis nacional (angustia, intranquilidad de espíritu), como continuación de la sensibilidad romántica (Mariano José de Larra) y del pesimismo de Schopenhauer. Y por otro, la búsqueda de un programa de ideas que ayudaron a superar las viejas dicotomías, el caos ideológico y la inmovilidad en que se encontraba la Península. En fin, contribuir a la formación de una nueva España, que se enfrentara con el orgullo que se podía desprender de haber formado parte de un pasado glorioso. Por esto es que lentamente junto a la crítica va apareciendo un fuerte aprecio de ser españoles.» (Ob. Cit. Pág. 82)

Características
1. La búsqueda de la esencia de España. Realizaron una sincera autocrítica de la realidad española. Se preguntaron “¿Qué es España?”, Respondieronse agresiva y negativamente, pero luego, fueron más mesurados y creadores. Los representantes del 98 escogieron tres caminos para llegar a la verdadera esencia de España: El paisaje, la historia y la literatura.
Unamuno dijo: «Nuestro parlamento, esa catedral de la mentira: nada puede sustentarse sobre la mentira. Es la raíz de las raíces de la triste crisis por que está pasando España, nuestra patria. Todo se quiere cimentar sobre la mentira».
A su vez, dijo Azorín: «Pensemos en nuestra campiñas yermas; en nuestro pueblos tristes y miserables; en nuestros labradores atosigados por la usura y la rutina; en nuestros municipios explotados y saqueados; en nuestros gobiernos formados por hombres ineptos y venales en nuestro Parlamento atiborrados de vividores. Pensemos en esta enorme tristeza de nuestra España».
Por su parte, Baroja manifiesta: «La vida española se iba desmoronando por incuria, por torpeza y por inmoralidad… Eramos, para la mayoría, una excepción desagradable en la civilización europea. En las esferas oficiales de España reinaba por entonces la cuquería más refinada. Había una oligarquía de políticos, oligarquía de apetitos, de petulancia y, sobre todo, de vanidad, que miraba al Estado como una finca».
Finalmente, Machado dirá en sus versos:
«Ya hay un español que quiere
vivir, y a vivir empieza
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos españas
ha de helarte el corazón
».
2. Revaloración del paisaje castellano. Los integrantes del 98 ven en el paisaje de Castilla el reflejo del alma y la esencia que buscan. Recorren la meseta de Castilla describiendo minuciosamente la pobreza de sus pueblos, la sencillez de sus gentes y lo extremado de sus clima. Esperan captar, a través de este paisaje, el alma de España.
Azorín dirá: «No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla. Está muy lejos el mar de estas campiñas llanas, rasas, yermas, polvorientas; de estos barrancales pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que los aluviones torrenciales han abierto hondas mellas».
3. Preocupación por la historia. Los autores del 98 pretenden encontrar en la historia nacional los valores de la patria y la raíz de los problemas presentes. Buscaron una historia de los pequeños hechos cotidianos, la intrahistoria como lo denominó Miguel de Unamuno. Los autores buscaran la esencia española en la Edad Media. Miguel de Unamuno dijo: «Siéntome con un alma medieval y se me antoja que es medieval el alma de mi patria».
4. Literatura. Revaloración de los clásicos españoles. Los integrantes del 98 sienten admiración por Gonzalo de Berceo, Jorge Manrique, Cervantes y Quevedo. Admiran a Larra y a los ilustrados porque ya habían sufrido y analizado estos problemas.
Azorín manifiesta: «¿Cómo he leído a los clásicos? No por tener noticias de ellos, por saber lo que dicen, sino por deleite. Cuando se lee con propósitos de erudicción, ¡qué fácil es perder el espíritu del autor leído! Cuando se lee impensadamente, por goce, acaso no se puedan dar luego detalles del libro, pero el espíritu, el ambiente de la obra sí lo recogemos».
5. Lenguaje sencillo. Los autores, en general, rompen con la retórica grandilocuente de la época. Predomina la oración simple, concisa y breve, evitan los párrafos largos y la subordinación.
Pío Baroja dijo al respecto: «Está retórica en tono mayor marcha con un paso ceremonioso y académico. En un momento histórico puede estar muy bien; a la larga y repetida en cada instante, es de lo más aburrido de la literatura…».
Principales representantes
  • Miguel de Unamuno: Vida de don Quijote y Sancho (ensayo)
  • Pío Baroja: La busca (novela)
  • José Martínez Ruiz: Castilla (ensayo)
  • Antonio Machado: Campos de Castilla (poemario)
  • Ramiro de Maeztu: Don Quijote, Don Juan y La Celestina (ensayo)
  • Valle-Inclán: Tirano Banderas (novela)
  • Jacinto Benavente: Los intereses creados (teatro)
MIGUEL UNAMUNO

“Hay que sentir el pensamiento
y pensar el sentimiento”

Miguel de Unamuno y Jugo nació en Bilbao en 1864, hijo de un comerciante indiano. Después de cursar el bachillerato en su ciudad natal, se trasladó a Madrid en 1880 para estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras, donde obtuvo el doctorado con una tesis sobre el pueblo vasco. De regreso a Bilbao, se dedica a dar clases particulares, hasta que, en 1891, obtiene la cátedra de Griego en Salamanca, ciudad en la que vivirá el resto de su vida, salvo los períodos de exilio y deportación que tuvo que sufrir por sus ideas políticas. Ese mismo año contrae matrimonio con Concepción Lizárraga. En un principio, Unamuno se muestra partidario de las ideas positivistas, pero después se inclina hacia el socialismo, y se afilia al Partido Socialista el año 1894. Hacia 1897 experimenta una honda crisis personal que agudiza sus preocupaciones de carácter religioso, como queda reflejado en su Diario íntimo. El año 1900 es nombrado Rector de la Universidad de Salamanca, cargo del que es desposeído en 1914, por declararse partidario de los aliados. Seis años más tarde, Unamuno es procesado por escribir un artículo injurioso contra el rey Alfonso XIII. Deportado a la isla de Fuerteventura en 1924, posteriormente se exilia en Hendaya y luego en París. En 1931 regresa a Salamanca y vuelve a ser nombrado Rector de la Universidad, pero nuevamente es desposeído del mismo, esta vez por el Gobierno de la República, por haberse adherido al levantamiento del General Franco. Muy poco después tendría un grave enfrentamiento con el General Millán Astray. Ese mismo año muere en Salamanca, el día 31 de diciembre. Unamuno fue un hombre de una personalidad original y desbordante, muy polémica y, a veces, contradictoria, tanto en su pensamiento como en su actividad política. No es un pensador sistemático: sus ideas están esparcidas en ensayos, poemas, novelas y dramas.
OBRAS
Ensayos
  • En torno al casticismo (1895)
  • De la enseñanza superior en España (1899)
  • De mi país (1903)
  • Vida de don Quijote y Sancho (1905)
  • Mi religión y otros ensayos (1910)
  • Por tierra de Portugal y España (1911)
  • Contra esto y aquello (1912)
  • Del sentimiento trágico de la vida (1913)
  • La agonía del cristianismo (1925)
  • Cómo se hace una novela (1927)
Novelas
  • Paz en la guerra (1897)
  • Amor y pedagogía (1902)
  • Niebla (1914)
  • Abel Sánchez (1917)
  • Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920)
  • La tía Tula (1921)
  • San Manuel Bueno, mártir (1931)
Teatro
  • La esfinge (1898)
  • La venda (1899)
  • Fedra (1910)
  • Soledad (1921)
  • Sombras de sueño (1926)
  • El otro (1932)
Lírica
  • Poesías (1905)
  • Rosario de sonetos líricos (1912)
  • El Cristo de Velásquez (1920)
  • Rimas de dentro (1923)
  • Teresa (1923)
  • De Fuerteventura a París (1925)
  • Romancero del destierro (1927)
  • Cancionero (1953, póstuma)
ANTONIO MACHADO

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.”

Antonio Machado brilla con luz propia como una de las cumbres líricas de España. Pese a no contar con una producción muy extensa, la mezcla de razón, realismo y sentimiento, la recuperación de los poetas del Siglo de Oro o de Bécquer confluyeron en una voz única e irrepetible. Nacido en Sevilla y criado en Madrid, en 1900 tuvo la oportunidad, junto a su hermano Manuel, de conocer a Rubén Darío en París. De regreso a la capital, fue columnista de la revista Helios y publicó sus dos primeras obras: Soledades (1903) y Soledades, galerías y otros poemas (1907), trabajos que anticipan la relación existente entre el paisaje y el estado de ánimo del autor, los símbolos referentes al paso del tiempo, la presencia de las obsesiones y más íntimas angustias del hombre. Tras unos años como catedrático de francés en institutos de Soria, la muerte de Leonor Izquierdo, con quien se había casado en 1909, marcará profundamente su obra posterior; del mismo año de su viudez, 1912, es Campos de Castilla, donde el poeta abandona en cierto modo la tan querida intimidad para asomarse a unos paisajes que sus versos vuelven eternos. La depresión, no obstante,  afecta al volumen de su producción poética, de modo que hasta Nuevas canciones (1924) no vuelve a publicar. Son tiempos de acercamiento al movimiento obrero, de una búsqueda de la justicia social que le llevará a radicalizar más y más su postura política, aunque siempre desde el republicanismo. Algunas obras de teatro escritas al alimón junto a su hermano -caso de La Lola se va a los puertos (1929)-, son el antecedente de Juan de Mairena, su gran trabajo en prosa, recopilación de artículos y diálogos publicados en la prensa desde 1934. Las Canciones a Guiomar, del anterior Cancionero apócrifo, y las Poesías de Guerra son las últimas cumbres de su trayectoria. Estalla la Guerra Civil y Machado debe abandonar Madrid en un penosísimo exilio por Valencia, Barcelona y, finalmente, el sur de Francia. Allí, pocos días después de la muerte de su madre, el poeta fallece exhausto y descorazonado.
Obras:
Poesía
  • Soledades (1903)
  • Campos de Castilla (1912)
  • Nuevas canciones (1924)
  • Cancionero apócrifo
Teatro
Fueron elaboradas en colaboración con su hermano Manuel Machado.
  • Desdichas de la fortuna
  • Juan de Maraña
  • Las adelfas
  • La prima Fernanda
  • La Lola se va por los puertos
Prosa
  • Abel Martín
  • Juan de Mairena (1936)
Temas de su poesía
  1. El paisaje castellano. Su tema preferido.
  2. El tiempo. La poesía era para él “el diálogo de un hombre con su tiempo”.
  3. El sueño. Según Machado el poeta a de estar en “visión vigilante” para poder sorprender el mundo, las cosas. Los sueños a los que se refiere Machado son los sueños de la vigilia.
  4. El amor. Destacan los poemas dedicados a Guiomar y sobre todo a Leonor Izquierdo, su mujer, una vez muerta. Será por lo tanto, amor de recuerdo, de soledad. Dice al respecto:
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Roger Céspedes Esteban

Investigador Operativo · Data Analyst · Bloguero ocasional

Autor del libro “Métodos de solución y análisis de programación lineal”.

Apasionado por resolver problemas complejos y compartir conocimiento sobre optimización, análisis de datos y modelos matemáticos aplicados.

— Roger
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