SISTEMA EXCRETOR
LA EXCRECIÓN EN LAS
PLANTAS
La actividad metabólica
de las plantas trae como consecuencia la producción de sustancias que son
reutilizadas por la propia planta de manera que la excreción es mínima en estos
organismos.
Consiste en la regulación en el contenido de iones del medio interno. Este proceso es muy importante, porque cualquier desequilibrio puede alterar las funciones biológicas de forma irreversible.
Así, la secreción de H+ regula el pH de la sangre, de forma que si éste es demasiado ácido, aumenta la secreción de H+. De no suceder esto, algunas moléculas (básicamente proteínas) se alterarían irreversiblemente.
También la secreción de K+ es fundamental, ya que un aumento de éste en la sangre produce grandes arritmias cardíacas, y una disminución excesiva provocaría parálisis al interferir en la transmisión del impulso nervioso.
La regulación de la concentración de K+ se produce por medio de una hormona, la aldosterona, segregada por las glándulas suprarrenales. Si en la sangre hay un exceso de K+, se estimulan las glándulas suprarrenales y se produce aldosterona. Esta acelera la secreción de K+.
Los peces de agua dulce viven en un medio hipotónico, por lo que el agua tiende a entrar en su cuerpo de forma continua por ósmosis y a través de las branquias. Por ello, tienen que eliminar el exceso de agua, para lo cual los riñones reabsorben las sales pero muy poca agua, con lo que la orina está muy diluida y es abundante.
LA EXCRECIÓN EN LOS
ANIMALES
Cuando se habla de
excreción, siempre pensamos en la eliminación de productos de desecho. Esta sin
embargo, es sólo una de sus funciones.
La
excreción es además, un sistema regulador del medio interno,
es decir, determina la cantidad de agua y de sales que hay en el organismo en
cada momento, y expulsa el exceso de ellas de modo que se mantenga constante la
composición química y el volumen del medio interno (homeostasis). Así es como
los organismos vivos aseguran su supervivencia frente a las variaciones
ambientales.
Se puede
decir, que la excreción llevada a cabo por los sistemas excretores implica
varios procesos:
- La excreción de los
productos de desecho del metabolismo celular.
- La osmorregulación
o regulación de la presión osmótica
- La ionoregulación
o regulación de los iones del medio interno.
IONORREGULACIÓN
Consiste en la regulación en el contenido de iones del medio interno. Este proceso es muy importante, porque cualquier desequilibrio puede alterar las funciones biológicas de forma irreversible.
Así, la secreción de H+ regula el pH de la sangre, de forma que si éste es demasiado ácido, aumenta la secreción de H+. De no suceder esto, algunas moléculas (básicamente proteínas) se alterarían irreversiblemente.
También la secreción de K+ es fundamental, ya que un aumento de éste en la sangre produce grandes arritmias cardíacas, y una disminución excesiva provocaría parálisis al interferir en la transmisión del impulso nervioso.
La regulación de la concentración de K+ se produce por medio de una hormona, la aldosterona, segregada por las glándulas suprarrenales. Si en la sangre hay un exceso de K+, se estimulan las glándulas suprarrenales y se produce aldosterona. Esta acelera la secreción de K+.
OSMORREGULACIÓN
La
regulación de la concentración de sales en el medio interno se consigue en los
vertebrados de diferentes formas, según el medio en el que vivan. Los peces de agua dulce viven en un medio hipotónico, por lo que el agua tiende a entrar en su cuerpo de forma continua por ósmosis y a través de las branquias. Por ello, tienen que eliminar el exceso de agua, para lo cual los riñones reabsorben las sales pero muy poca agua, con lo que la orina está muy diluida y es abundante.
Por el
contrario, los peces de agua salada están expuestos a una pérdida continua de
agua por ósmosis, ya que el medio en el que viven es
hipertónico.
·
Los peces óseos (teleósteos) resuelven este
problema ingiriendo gran cantidad de agua salada por la boca y reabsorbiéndola
casi toda en sus riñones, con lo que la cantidad de orina excretada es muy
pequeña y concentrada. Además expulsan el exceso de sales por medio de unas
células especializadas de sus branquias.
·
Los peces cartilaginosos(elasmobranquios),
poseen una adaptación completamente distinta, ya que han transformado su medio
interno en ligeramente hipertónico (prácticamente isotónico) respecto al agua
del mar, para lo cual acumulan una alta concentración de urea que sería tóxica
para otros animales. No ingieren agua, esta penetra por ósmosis y segregan una
orina hipotónica y abundante, mientras que la sal se excreta por una glándula
situada en la región posterior del intestino.
Los vertebrados
terrestres, cuyo problema es la desecación, han de conservar el agua, pero a la
vez deben eliminar los productos de desecho nitrogenado.
- Los reptiles, que excretan ácido úrico, casi no
necesitan agua para su excreción.
- Las aves también excretan ácido úrico, por lo que
tienen gran reabsorción tubular que reduce al máximo el agua excretada.
- Los mamíferos, se han adaptado para producir una
orina hipertónica, gracias al desarrollo de nefronas con túbulos muy
largos y complejos (asas de Henle) que facilitan su reabsorción.
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ÓRGANOS IMPLICADOS EN LA EXCRECIÓN EN LOS VERTEBRADOS
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Productos
de desecho
|
Origen
del producto
|
Órgano
productor
|
Órgano
de excreción
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Medio
excretor
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|
Urea
|
Por
la degradación de aminoácidos
|
Hígado
|
Riñones
|
Orina
|
|
Ácido úrico
|
Por
la degradación de purinas
|
Hígado
|
Hígado
|
Orina
|
|
Pigmentos
biliares
|
Por
la degradación de hemoglobina
|
Hígado
|
S.
digestivo
|
Heces
|
|
Agua
|
Respiración
celular
|
Conjunto
de células del organismo
|
Riñones
Piel Pulmones |
Orina
Sudor Vapor de agua |
|
CO2
|
Respiración
celular
|
Conjunto
de células del organismo
|
Pulmones
|
Aire
espirado
|
EL MECANISMO DE LA EXCRECIÓN
En todos
los animales, la excreción debe llevarse a cabo por medio de sistemas
excretores especializados que tomen las sustancias de desecho del medio interno
y los transporten al exterior del animal. En todos ellos se han de realizar
tres tipos de procesos:
- la filtración: Que es el paso de los
líquidos del cuerpo, por difusión, al interior de los tubos excretores. Es
una orina inicial, que lleva además de sustancias de
desecho, otras muchas moléculas necesarias para el organismo, que volverán
al medio interno de los organismos gracias al proceso de :
- la reabsorción: que se realiza a lo largo
de los tubos excretores, cuyas células extraerán de esta orina inicial
grandes cantidades de agua y sustancias útiles para el organismo,
devolviéndolas a los líquidos corporales.
- la secreción, opera en sentido contrario y
transfiere materiales de los líquidos corporales a los tubos excretores,
fundamentalmente iones, como el K +. El líquido obtenido
es la orina final, que será expulsada al exterior.
Sistema excretor en invertebrados:
- Protonefridios Son típicos de los Platelmintos y de otros animales sin celoma , son órganos excretores que constan de una serie de túbulos muy ramificados cuyos extremos internos terminan en una célula , célula flamígera provista de varios flagelos que se dirigen hacia la luz del túbulo. Las sustancias de desecho atraviesan las células flamígeras, penetran en los túbulos y son empujadas por el batido rítmico de los flagelos saliendo al exterior por los poros excretores ubicados en la superficie del cuerpo de estos animales.
Aparecen en
Anélidos y moluscos. Son estructuras abiertas por los dos extremos.
Uno se abre a la cavidad celómica tiene forma de embudo ciliado y se llama nefrostoma, el otro extremo se abre al exterior por un poro, el nefridioporo.
Los riñones son típicos de vertebrados. Cada riñón está formado por un conjunto de unidades llamadas nefronas.
La nefrona se puede considerar como la unidad funcional del riñón. Una nefrona consta de un corpúsculo renal, que filtra a presión el plasma sanguíneo, y de un túbulo contorneado, de longitud variable, donde se produce la reabsorción y la secreción.
En el caso de los animales vertebrados superiores, el sistema excretor está compuesto por.

Después de
almacenarse en la vejiga la orina pasa por un conducto denominado uretra hasta
el exterior del organismo. La salida de la orina se produce por la relajación
involuntaria de un músculo el esfínter vesical que se localiza
entre la vejiga y la uretra, y también por la apertura voluntaria de un
esfínter en la uretra. A los niños pequeños, antes de aprender a controlar el
esfínter urinario, se les escapa la orina en cuanto se llena la vejiga. Muchos
niños mayores y adultos padecen un trastorno denominado enuresis, en el que el
afectado no puede controlar el esfínter urinario, y cuyo origen puede deberse
en algunas ocasiones a un desequilibrio emocional. El miedo o temor pueden
producir enuresis temporal.
Su función es la
elaboración de orina. En el ser humano, los riñones se sitúan a cada lado de la
columna
vertebral, en la zona lumbar, y están rodeados de la cápsula adiposa
renal. Tienen forma de judía o frijol, y presentan un borde externo convexo y
un borde interno cóncavo.
Uno se abre a la cavidad celómica tiene forma de embudo ciliado y se llama nefrostoma, el otro extremo se abre al exterior por un poro, el nefridioporo.
El líquido que está
en el celoma y que contiene los productos de desecho es recogido por los cilios
del nefrostoma por un proceso de filtración, pasa a los túbulos, donde se
reabsorben las sustancias que son útiles, los desechos salen al exterior por el
nefridioporo.
- Tubos de
Malpighi:
Aparecen en los
insectos. Son tubos delgados, cerrados por el extremo que se encuentra en la
cavidad corporal y abiertos por el otro extremo al tubo digestivo, entre el
intestino medio y el intestino posterior.
De esta forma, se
vierten al exterior los productos de desecho, junto con los alimentos sin
digerir:
En la pared de los tubos se produce una
secreción de K+ por transporte
activo desde la hemolinfa, por lo que pasan también moléculas de
pequeño tamaño y agua. Cuando estas sustancias llegan al intestino posterior,
se produce la reabsorción de agua y sustancias aprovechables, y el resto se
elimina.
Sistema urinario
El
sistema urinario está constituido por dos riñones, donde se “elabora” la orina,
y unos conductos que la llevan al exterior. Los riñones son típicos de vertebrados. Cada riñón está formado por un conjunto de unidades llamadas nefronas.
La nefrona se puede considerar como la unidad funcional del riñón. Una nefrona consta de un corpúsculo renal, que filtra a presión el plasma sanguíneo, y de un túbulo contorneado, de longitud variable, donde se produce la reabsorción y la secreción.
En el caso de los animales vertebrados superiores, el sistema excretor está compuesto por.
Ø dos riñones, que por medio de unos tubos
llamados
Ø uréteres, comunican con la
Ø vejiga , que almacena la
orina y se expulsa al exterior mediante un conducto que es la
Ø uretra
SISTEMA EXCRETOR HUMANO

El Sistema
Urinario, es el conjunto de órganos que producen y excretan orina,
el principal líquido de desecho del organismo. Ambos riñones
filtran todas las sustancias del torrente
sanguíneo; estos residuos forman parte de la orina
que pasa por los uréteres hasta la vejiga de forma continua.
Después de
almacenarse en la vejiga la orina pasa por un conducto denominado uretra hasta
el exterior del organismo. La salida de la orina se produce por la relajación
involuntaria de un músculo el esfínter vesical que se localiza
entre la vejiga y la uretra, y también por la apertura voluntaria de un
esfínter en la uretra. A los niños pequeños, antes de aprender a controlar el
esfínter urinario, se les escapa la orina en cuanto se llena la vejiga. Muchos
niños mayores y adultos padecen un trastorno denominado enuresis, en el que el
afectado no puede controlar el esfínter urinario, y cuyo origen puede deberse
en algunas ocasiones a un desequilibrio emocional. El miedo o temor pueden
producir enuresis temporal.
Estructura del riñón
Este último ostenta
un hueco denominado hilio, por donde
entran y salen los vasos sanguíneos. En el lado anterior se
localiza la vena renal que recoge la sangre del riñón, y en la parte posterior
la arteria renal que lleva la sangre hacia el riñones.
Más atrás se localiza el uréter, un tubo que conduce la orina hacia la vejiga.
El hilio nace de una cavidad más profunda, el seno renal, donde el uréter se
ensancha formando un pequeño saco denominado pelvis renal. En su interior se
distinguen dos zonas: la corteza renal, de color amarillento y situada en la
periferia, y la médula renal, la más interna; es rojiza y presenta estructuras
en forma de cono invertido cuyo vértice termina en las papilas renales. A
través de estas estructuras la orina es transportada antes de ser almacenada en
la pelvis renal.
La unidad estructural
y funcional del riñón es la nefrona, compuesta por un corpúsculo renal, que
contiene glomérulos, agregaciones u ovillos de capilares, rodeados por una capa
delgada de revestimiento endotelial, denominada cápsula de Bowman y situada en
el extremo ciego de los túbulos renales. Los túbulos renales o sistema tubular
transportan y transforman la orina en lo largo de su recorrido hasta los
túbulos colectores, que desembocan en las papilas renales.
Fisiología
renal
La orina
se forma en los glomérulos y túbulos renales, y es conducida a la pelvis renal
por los túbulos colectores. Los glomérulos funcionan como simples filtros a
través de los que pasan el agua, las sales y los productos de desecho de la
sangre, hacia los espacios de la cápsula de Bowman y desde allí hacia los
túbulos renales. La mayor parte del agua y de las sales son reabsorbidas desde
los túbulos, y el resto es excretada como orina. Los túbulos renales también
eliminan otras sales y productos
de desecho que pasan desde la sangre a la orina.
La cantidad normal de orina eliminada en 24 horas es de 1,4
litros aproximadamente, aunque puede variar en función de la ingestión de
líquidos y de las pérdidas por vómitos o a través de la piel
por la sudoración.
Los riñones
también son importantes para mantener el balance de líquidos y los niveles de
sal así como el equilibrio ácido-base. Cuando algún trastorno altera estos
equilibrios el riñón responde eliminando más o menos agua, sal, e hidrogeniones
(iones de hidrógeno). El riñón ayuda a mantener la tensión arterial normal;
para ello, segrega la hormona renina y elabora una hormona que estimula la
producción de glóbulos rojos (eritropoyetina).
Enfermedades
del riñón
La nefritis, o
inflamación del riñón, es una de las enfermedades renales más frecuentes. Sus
características principales son la presencia en la orina, en el examen
microscópico, de albúmina (lo que se denomina albuminuria), hematíes
y leucocitos, y cilindros hialinos o granulosos. Es mucho más
frecuente en la infancia y adolescencia que en la edad adulta.
La forma más común
de nefritis es la glomerulonefritis, que aparece con frecuencia entre las tres
y las seis semanas después de una infección estreptocócica debido al mecanismo
inmunológico (anticuerpos frente al estreptococo que dañan proteínas
específicas del glomérulo) (véanse conceptos
básicos del sistema inmunológico). El paciente sufre escalofríos,
fiebre, cefalea, dolor lumbar, hinchazón o edema de la cara, en especial
alrededor de los ojos, náuseas y vómitos. La orina puede ser
escasa y de aspecto turbio. El pronóstico suele ser positivo y la mayoría de
los pacientes se recuperan sin secuelas, aunque en algunos casos evolucionan
hacia una nefritis crónica. En este tipo de nefritis la lesión renal progresa
durante años en los que el paciente está asintomático. Sin embargo, al final
hay uremia (urea en sangre) e insuficiencia renal. Existe
además otro grupo de glomerulonefritis de causa desconocida, quizá autoinmune,
que tienen peor pronóstico y evolucionan con más rapidez hacia la insuficiencia
renal.
Otro trastorno
frecuente es el denominado síndrome nefrótico, en el que se pierden grandes
cantidades de albúmina por la orina debido al aumento de la permeabilidad
renal, con edema generalizado, aumento del colesterol
en la sangre y un flujo de orina casi normal.
La hidronefrosis es
el resultado de la obstrucción del flujo de orina en la vía excretora, que casi
siempre es consecuencia de anomalías congénitas de los uréteres o de una
hipertrofia prostática. La nefroesclerosis, o endurecimiento de las pequeñas
arterias que irrigan el riñón, es un trastorno caracterizado por la presencia
de albúmina, cilindros, y en ocasiones hematíes o leucocitos en la orina
(hematuria y leucocituria). Por lo general se acompaña de enfermedad vascular
hipertensiva. La lesión fundamental es la esclerosis de las pequeñas arterias
del riñón con atrofia secundaria de los glomérulos y cambios patológicos en el
tejido intersticial.
Los cálculos
renales, o piedras en el riñón, se pueden formar en éste o en la pelvis renal
por depósitos de cristales presentes en la orina. La mayoría de ellos son
cristales de oxalato de calcio. La infección o una obstrucción, pueden
desempeñar un importante papel en su formación. En algunas ocasiones aparecen
cuando el nivel de calcio en la sangre
se eleva de forma anormal como en los trastornos de las glándulas paratiroides. En otros casos
aparecen cuando el nivel de ácido úrico en la sangre es demasiado alto (véase Gota),
por lo general debido a una dieta inadecuada y un consumo excesivo de alcohol.
La ingestión excesiva de calcio y oxalato en la dieta, junto con un aporte
escaso de líquidos, pueden favorecer también la aparición de cálculos. Sin
embargo, en la mayoría de los casos la causa es desconocida. Los cálculos
pueden producir hemorragia, infección secundaria u obstrucción. Cuando su
tamaño es pequeño, tienden a descender por el uréter hacia la vejiga asociados
con un dolor muy intenso. El dolor cólico producido por los cálculos requiere
tratamiento con analgésicos potentes o espasmolíticos, y puede aparecer de
forma súbita tras el ejercicio muscular. Una vez que el cálculo alcanza la
vejiga, es posible que sea expulsado por la orina de forma inadvertida,
desapareciendo el dolor. Si el cálculo es demasiado grande para ser expulsado,
es necesario recurrir a la cirugía o a la litotricia, procedimiento que utiliza
ondas de choque generadas por un aparato localizado fuera del organismo, para
desintegrar los cálculos.
La uremia
es la intoxicación producida por la acumulación en la sangre
de los productos de desecho que suelen ser eliminados por el riñón. Aparece en
la fase final de las enfermedades crónicas del riñón y se caracteriza por
somnolencia, cefalea (dolor de cabeza), náuseas, insomnio, espasmos,
convulsiones y estado de coma. El pronóstico es negativo, sin embargo, el
desarrollo de las diferentes técnicas de diálisis periódica en la década de
1980, cuyo objetivo es eliminar de la sangre los productos de desecho y
toxinas, y la generalización de los trasplantes de riñón han supuesto un gran
avance para estos pacientes.
La
pielonefritis es una infección bacteriana del riñón. La forma
aguda se acompaña de fiebre, escalofríos, dolor en el lado afectado, micción
frecuente y escozor al orinar. La pielonefritis crónica es una enfermedad de
larga evolución, progresiva, por lo general asintomática (sin síntomas) y que
puede conducir a la destrucción del riñón y a la uremia. La pielonefritis es
más frecuente en diabéticos y más en mujeres que en hombres.
El tumor de
Wilms, que es un tumor renal muy maligno, es más frecuente en los niños
pequeños. Los últimos avances en su tratamiento han conseguido la curación de
muchos niños con esta enfermedad. En el lupus eritematoso sistémico, que afecta
sobre todo a mujeres en la cuarta década de la vida, el organismo produce
anticuerpos que lesionan el riñón.
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