El peligro del cambio constante de la Constitución: la lección de América Latina
Alguno de ustedes cree
sinceramente que solo uno de los problemas que aquejan a los peruanos, ya sea
la delincuencia, la mala calidad en la educación, la salud o cualquier otro, se
resolverá con una nueva Constitución. ¿Alguien realmente cree eso?, ¿Alguien
puede ser tan ingenuo?
¿Como les ha ido a nuestros
vecinos latinoamericanos que han hecho constituciones nuevas?, ¿cómo les ha ido
a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua?, ¿cómo le fue a Brasil con su nueva Constitución?
¿Están en el grado máximo de excelencia después de su nueva Constitución? Eso
es lo que les prometieron, que con una nueva Constitución se resolverían muchos
de sus problemas. Pero no fue así. Las constituciones no son soluciones mágicas
que nos arreglan la vida.
Los países desarrollados no
cambian sus constituciones de la noche a la mañana, sino que las mantienen
durante mucho tiempo. Por ejemplo, EE. UU. ha tenido una sola Constitución
desde 1787, a pesar de haber pasado por guerras civiles, la Primera y Segunda
Guerra Mundial, y convulsiones en el siglo XX. Aunque han habido reformas,
nunca han cambiado su Constitución. Otros países desarrollados, como Suiza, han
tenido sólo tres constituciones desde 1291. La mayoría de los países en Europa
han tenido una o dos constituciones en su historia. Algunos han tenido unas
cuantas más, pero la mayoría no. Por ejemplo, Alemania, Francia e Italia han
tenido sólo una. Japón ha tenido la misma Constitución durante los últimos 60 a
70 años. Hay países como Nueva Zelanda, Israel, y Hong Kong, que nunca han
tenido una Constitución escrita. Inglaterra nunca ha tenido una Constitución
escrita y nunca ha habido un cambio constitucional. En cambio, en América
Latina, tenemos una obsesión por transformar y cambiar las constituciones como
si eso fuera a dar lugar al desarrollo, la prosperidad y la paz que todos
anhelamos. Ecuador, por ejemplo, ha tenido 20 constituciones en su historia,
Chile ha tenido 10, Perú 12, República Dominicana 32, Venezuela 26, y Haití 24.
Si sigues la lista de países latinoamericanos, encontrarás que cada vez que hay
un problema, se intenta resolverlo a través del cambio constitucional. ¿Cuál ha
sido el resultado? Instabilidad política, instabilidad económica, subdesarrollo
social, subdesarrollo económico y mucha frustración de la gente más vulnerable.
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